Descubre cómo la combinación de lentejas e hinojo puede ayudar a desinflamar el vientre. Aprende a preparar cenas ligeras y sabrosas con nuestros trucos prácticos.
El día termina, llega la cena y el pantalón pide tregua. No hace falta un menú dramático: un plato de lentejas con hinojo, tibio y perfumado, puede ser ese gesto sencillo que deshincha el ruido del vientre y calma la noche.
Por qué esta dupla funciona? El hinojo – bulbo y semillas – es conocido por su efecto carminativo: ayuda a expulsar gases y relaja el intestino. Su sabor anisado, suave, no satura y se lleva bien con todo. Las lentejas, por su parte, aportan fibra soluble que favorece el tránsito y sacia sin pesadez. La clave no es quitar legumbres, sino aprender a prepararlas para que sienten bien y aprovechar su proteína vegetal, hierro y magnesio.
Remoja las lentejas (sobre todo las grandes) 8 horas; enjuaga y cocina con agua nueva. Si usas lenteja roja o pardina, resultan más digestivas. Cuece con laurel, comino o semillas de hinojo; ayudan a reducir fermentaciones. Añade la sal al final. Sofrito, el justo: cebolla muy pochada o un hilo de aceite de oliva y listo. Evita bases muy grasas por la noche. Porción orientativa: 60–70 g de lenteja seca por persona. Menos es más cuando se busca desinflamar.
Ensalada templada: lenteja cocida, hinojo laminado fino crudo, gajos de naranja, perejil y un toque de AOVE y limón. Fresca, crujiente, ligera. Guiso rápido: sofríe zanahoria y hinojo en dados, añade lenteja pardina cocida, caldo claro, laurel y una pizca de comino. Quince minutos y a la mesa. Crema suave: lenteja roja cocida con hinojo y un trocito de patata; tritura con caldo y coronar con semillas de hinojo tostadas.
Pequeños trucos de barrio: si tienes olla exprés, úsala; una cocción uniforme evita granos duros (más indigestos). Y si sobra, mejor: al recalentarse, la textura de la lenteja se vuelve aún más amable.
Hábitos que suman (y el cuerpo lo nota). Mastica sin prisa. Cena al menos dos horas antes de acostarte. Evita bebidas con gas y postres lácteos en la misma comida si sueles hincharte. Una infusión de hinojo después ayuda a rematar la faena. Y si eres sensible a FODMAPs, prueba con lenteja roja en pequeñas raciones y observa cómo respondes.
No hay fuegos artificiales en este plato, solo una lógica serena: fibra bien tratada + especias digestivas + porciones moderadas. En la mesa, el hinojo perfuma, la lenteja reconforta y el vientre, poco a poco, se descomprime. A esa hora, cuando la cocina ya está en silencio, el cuerpo agradece la sencillez.
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