Los tallos de ajo: qué son y cómo usarlos para cocinar recetas deliciosas

Tallos de ajo: cuándo usarlos, cómo conservarlos y 6 ideas fáciles para dar aroma y textura a tus platos sin que el ajo domine.

En el mercado, entre tomates y pimientos, a veces asoma un manojo verde con forma de tirabuzón. No es un adorno ni una rareza hipster: son los tallos de ajo, esa parte que muchos cortan y tiran en el huerto y que, sin embargo, puede convertirse en la chispa aromática de una cena entre semana.

Tallos de ajo
Los tallos de ajo: qué son y cómo usarlos para cocinar recetas deliciosas – dieta.com

Los tallos de ajo (también llamados escapos) son los brotes que la planta emite cuando está lista para florecer. Se curvan como un gancho, son firmes y de color verde brillante. Su sabor recuerda al ajo, pero es más amable: menos picor, más frescura y un punto vegetal que recuerda al espárrago tierno. Aportan fibra, vitamina C y compuestos antioxidantes propios de la familia del ajo, sin la contundencia del diente crudo.

Cómo elegirlos y conservarlos: Elige tallos firmes, lisos y bien verdes, sin puntas amarillas ni flacidez. En casa, guárdalos en la nevera envueltos en un paño húmedo o en un vaso con un poco de agua; aguantan 5–7 días. ¿Exceso de cosecha? Blanquéalos 1 minuto en agua hirviendo, enfría en hielo y congela en bolsas. Así tendrás “primavera en el congelador” durante meses.

Formas fáciles de usarlos

Salteado exprés: córtalos en bastoncitos de 3–4 cm y saltéalos 2–3 minutos con aceite de oliva. Quedan crujientes y jugosos. Van de maravilla con setas, gambas o tofu. Un golpe de limón al final y listo para coronar un arroz blanco o unos fideos salteados.

Pesto de tallos de ajo: tritura un manojo con 40 g de almendras (o nueces), 50 g de queso curado, 100 ml de AOVE, ralladura y zumo de medio limón y sal. Te queda un pesto verde brillante, aromático y menos agresivo que el de ajo crudo. Úsalo en pasta, sobre una tosta con tomate o para alegrar una ensalada de garbanzos.

Tortilla y revueltos: pícalos finos y sofríelos un minuto antes de añadir huevo batido. En una tortilla de patata aportan un matiz entre cebollino y ajo que enamora sin invadir.

A la plancha como espárragos: los tallos enteros, un poco de aceite, vuelta y vuelta y sal en escamas. Acompañan bien un filete de merluza o unas pechugas a la plancha.

En encurtido rápido: en un tarro, mezcla vinagre y agua a partes iguales, 1 cda de sal y 1 cda de azúcar por taza de líquido, pimienta y laurel. Añade los tallos en trozos, deja reposar 24 horas. Perfectos para bocatas, tacos o una tabla de quesos.

Sopas y caldos: al final de la cocción, como harías con cebolleta. Dan aroma limpio a una crema de verduras o a un ramen casero.

Consejos útiles

Usa la parte tierna y retira el extremo más leñoso si lo notas fibroso. La yema floral es comestible.

Sustitúyelos por cebolleta, y al revés, cuando quieras un toque de ajo sin que domine.

Si te preocupa el aliento, cocínalos; el calor suaviza aún más su carácter.

Al final, los tallos de ajo no son un descarte: son un ingrediente de temporada, aromático y versátil. De esos que te recuerdan que la cocina también consiste en mirar de nuevo lo que ya tenías delante y darle una segunda vida, más sabrosa.

Gestione cookie