Pandorinis de patata: un antojito post-navideño salado y delicioso

Mini pandorinis de patata con corazón de provola y fonduta de pecorino: un antipasto navideño salado, fácil y vistoso, para horno o freidora de aire. Con trucos y variantes.

En la mesa hay luces bajas, el mantel con migas de turrón y ese murmullo de familia que anticipa la cena. Desde la cocina llega un perfume cálido: patata recién horneada y queso fundente. Sobre una bandeja, unos pequeños “pandoros” dorados esperan su turno. Los muerdes y el centro se estira, suave. Navidad cabe en un bocado.

Pandorinis de patata
Pandorinis de patata: un antojito post-navideño salado y delicioso – dieta.com

Los pandorinis de patata son la versión salada y juguetona del clásico navideño: pequeños moldes acanalados que esconden un centro de provola y se coronan con una fonduta de pecorino. La base es sencilla: puré de patata, queso y huevo. El resultado, en cambio, es casi teatral: calientes, crujientes por fuera y cremosos por dentro. Se preparan en horno o freidora de aire y llegan a la mesa como un antipasto cálido que siempre saca una sonrisa.

Cómo hacerlos sin complicarte

Cuece patatas harinosas (kennebec, monalisa o la que uses para puré) y escúrrelas bien. Mejor al vapor para evitar exceso de agua. Haz un puré fino aún templado y mezcla con un huevo, 40–60 g de queso rallado (pecorino o parmesano), sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Si la masa pide estructura, añade una o dos cucharadas de pan rallado. Unta con mantequilla o aceite moldes de mini pandoro o, si no tienes, de magdalena altos.

Rellena a medias, coloca un cubo de provola en el centro y cubre con más masa. Horno: 180 °C, 20–25 minutos, hasta dorar. Freidora de aire: 180 °C, 12–15 minutos, vigilando el color. Reposa 3 minutos antes de desmoldar.

Para la fonduta: calienta a fuego suave 120 ml de nata (crema) y funde 80–100 g de pecorino rallado. Apaga, bate hasta liso y ajusta de pimienta. Lista en 5 minutos. Si quieres más cuerpo, una cucharadita de maicena disuelta en frío y adiós grumos.

Trucos de mercado y de casa

La patata manda: cuanto menos agua, mejor textura. Evita que hierva a borbotones. Sin provola a mano, funciona provolone, scamorza, mozzarella bien escurrida o un queso semicurado español. En México, asadero u Oaxaca; en Argentina, cremoso bien frío. ¿Sin moldes? Hazlos en formato “albóndiga” ligeramente aplanada; quedan igual de ricos, menos “de postal”. Para un toque herbal, mezcla tomillo o romero muy picado en la masa. Para los peques, reduce el pecorino y usa un queso más suave.

Cómo servirlos (y cuándo repetir)

Sírvelos aún tibios con la fonduta por encima y un poco de pimienta negra. Abren una cena de Nochebuena, salvan una comida de amigos con cava o alegran una merienda-cena de 26 de diciembre con sobras en la nevera. Van bien con una ensalada de hojas amargas o con encurtidos, que limpian el paladar entre bocado y bocado.

Hay quien promete “solo uno” y acaba pidiendo el de la esquina de la bandeja, ese más dorado. No pasa nada: en estas fechas, la casa huele a patata, a queso y a tregua. Y eso también alimenta.

Gestione cookie