La leche entera, desnatada o semidesnatada: la verdad sobre qué elegir

Una de las grandes incógnitas alimenticias es saber cuál es el tipo de leche más saludable en el mercado.

La sociedad no tiene claro que leche elegir a la hora de realizar sus compras, y existen muchos mitos que crean continuos cambios de opinión respecto a cuál es la mejor leche del supermercado.

qué tipo de leche es mejor: entera, desnatada o semidesnatada
Leche
(fuente – directoalpaladar)
dieta.com

Atendiendo a las distintas variedades, las leches más comunes son la entera, la desnatada y la semidesnatada. Antes de hacer una evaluación, es necesario remarcar que cada persona necesita ajustarse a sus necesidades.

Los tres tipos tienen características nutritivas que se asemejan. La proteína está garantizada gracias a la caseína, y de la leche entera, precisamente desde donde se sacan las sustancias para crear las proteínas en polvo. Además, la entera, la desnatada y la semidesnatada también tiene vitaminas A,D,B y E; y los minerales del calcio, fósforo, yodo, magnesio, zinc y potasio.

Sin embargo, la leche desnatada pierde protagonismo con respecto a la entera, en términos de vitamina A, D y E, como consecuencia de que se retiran parte de las grasas saludables que contiene. Y es que, como su propio nombre indica, no son malas, ya que ayudan a absorber el calcio y son una gran baza para las personas que necesitan fortalecer sus huesos previenen la osteoporosis.

La leche semidesnatada conserva intensidad del sabor de la leche entera, y es menos calórica. La principal diferencia reside en la cantidad de grasas, puesto que todas aportan proteínas, vitaminas y minerales esenciales para el organismo.

Si el objetivo es subir peso, sin lugar a dudas, la leche entera será la mejor opción, aunque si una persona se encuentra en una tapa de déficit para reducir peso, la leche desnatada es una de las alternativas que funcionan.

Lo obvio sería decir que alguien que no está en fase volumen o difícil, debería tomar la opción intermedia de la leche semidesnatada, pero lo conveniente es que cada consumidor elija de acuerdo a su objetivo diario de calorías, y grasas que necesite.

Para ello hay que tener en cuenta dos factores. El primero es que límite diario de grasas, que ronda el 10 % total de la grasa que se debe tomar en todo el día. Según las estadísticas de la cadena de supermercados ‘BM’, el porcentaje mínimo de grasa para considerarse entera es el 3,5% (por cada 100 g). Por su parte,  la semidesnatada contiene entre el 1,5 y 1,8%, y la desnatada menos del 0,1%.

La segunda clave son las calorías de cada tipo de leche, que depende del porcentaje de grasas presente en cada leche. La entera contiene unas 66 Kcal por cada 100 gr.; la semidesnatada tiene alrededor de 45 Kcal, mientras que la desnatada apenas llega a 35 Kcal.

Existen muchos mitos respecto a la leche, y probablemente alguna vez hayan escuchado que la leche es mala, pero lo cierto es que un vaso de leche proporciona un tercio del calcio recomendado durante el día. Sin olvidar que la lactosa de la leche limita a las bacterias y favorece la flora intestinal.

El problema de la leche reside en que muchas personas son alérgicas , de hecho, el 15 % de la población son intolerantes, a la lactosa.

Alternativas para los intolerantes a la lactosa

La leche, sin lactosa y las bebidas vegetales. Cada vez son más incorporadas a las dietas. Su composición es distinta, pero algunas que están basadas en proteínas vegetales llegan a ser más calóricas que la leche entera, y su valor biológico es menor.

Alternativas a los intolerantes a la lactosa
leche sin lactosa
(fuente: twitter – @nutricionjavier)
dieta.com

La especialista en endocrinología, Nerea Gil, explico en ‘Canal Salud’, que, en algunos casos de intolerancia a la lactosa, «es mejor consumir la leche, sin lactosa que sustituir su consumo por bebidas vegetales». Además, cree conveniente que el consumo de lácteos como el yogur y el queso no deben ser apartados de las dietas, siempre y cuando la intolerancia no sea grave.

Nerea Gil lo argumenta en base a que «mantener el consumo de estos es beneficioso para evitar agravar la intolerancia a la lactosa». «La intolerancia empeora si no exponemos nuestro organismo a ningún producto que tenga lactosa puesto que al no necesitar nuestro organismo, la encina lactasa deja de producirse», sentencia la experta.

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