Te enseñamos a hacer engañamaridos, una receta muy dulce de Huelva

Un postre bastante característico en la zona de Huelva se llama engañamaridos, una receta muy dulce que se prepara de una manera sencilla.

Si estás buscando opciones para cocinar postres sencillos y que rápidos de elaborar en el propio hogar, este artículo te puede ser útil. Te enseñaremos aquí a preparar los famosos engañamaridos, un postre bastante tradicional en la gastronomía de Huelva, en esa zona del suroeste de España, en esa Andalucía que enamora a quien la visite. Esta es una receta muy dulce y económica, ya que no te hará gastar tanto dinero en el supermercado.

Te enseñamos a hacer engañamaridos
Engañamaridos, un postre bien típico en la zona de Huelva, Andalucía (Fuente Canva) dieta.com

Los engañamaridos son de la familia de las masas fritas, que, además de postre, pueden consumirse también en el desayuno y en la merienda, ya que combinan perfectamente con un buen café con leche o con un té de la cinco de la tarde. Para prepararlos en tu casa, sólo necesitarás de tres ingredientes básicos (y otros secundarios, claro): vino blanco, aceite de oliva y harina. ¿Te animas a cocinar ese dulce postre para tu familia?

La receta para hacer engañamaridos en tu hogar

Ya avisamos que es una receta muy sencilla y no tendrás problemas si prestas atención al paso a paso para elaborar de la mejor manera posible unos engañamaridos como si estuvieras viviendo en Huelva, disfrutando del cálido suelo andaluz. ¿Cuánto tiempo necesitamos para preparar este postre dulce? Apenas 25 minutos aproximadamente.

La receta para hacer engañamaridos
Una receta fácil en la que tardarás apenas 25 minutos (Fuente Canva) dieta.com

Si pensamos en raciones para ocho personas, deberíamos tener a mano los siguientes ingredientes: 200 mililitros de vino blanco, 500 gramos de harina, 200 gramos de canela, 200 gramos de azúcar, 100 mililitros de aceite de oliva, aceite de girasol y una cáscara de limón.

Si tenemos todo, manos a la obra o manos a la cocina. El primer paso consiste en mezclar el aceite y el vino con la harina, buscando obtener una masa homogénea. El segundo paso, una vez conseguida esa masa, es empezar a estirarla, sin que se rompa, claro está. Mientras estiramos, vamos agregando más harina.

Continuamos con el tercer paso, en el que debemos dividir la masa, haciendo diferentes porciones del mismo tamaño. Aquí tenemos también que espolvorear un poco de harina sobre la encimera. Cuando ya tenemos todas esas porciones, las freímos usando un aceite muy caliente, donde agregamos la cáscara de limón para darle un rico aroma.

El último paso consta de pasar esos trozos por una mezcla de canela y azúcar, una vez que los quitamos de la sartén y siguen todavía calientes. Y listo: ya tú eliges si los prefieres comer fríos o calientes…

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