Comer de pie, la nueva práctica que trae consecuencias: descubre qué pasa

Comer de pie podría tener consecuencias para el organismo. Te desgranamos algunas de ellas

Comer de pie. Una práctica muy habitual entre aquellos que desarrollan su rutina diaria en las grandes ciudades, entre aquellos a los que despierta el atronador grito del despertador, se levantan a toda prisa, se dirigen a la cocina y engullen un par de tostadas con una mano, mientras que con la otra se anudan la corbata. Y lo peor de todo es que puede que no sea el escaso tiempo que resta para nuestra entrada al trabajo lo que nos empuje a comer de esa manera, sino más bien la costumbre, la inercia.

Comer de pie esto sucede
Comer de pie de manera asidua puede traer consecuencias muy negativas -dieta.com

Si bien es cierto que comer de pie no debería entrañar riesgos serios para la salud, hacerlo de manera asidua es altamente desaconsejable. Los expertos recomiendan dedicar un tiempo considerable a cada comida, escogiendo un sitio cómodo y disfrutando de una digestión pausada en la que se mastique con tranquilidad cada bocado y se centre toda la atención en aquello que estamos ingiriendo, evitando móviles, televisores o radios.

No hacerlo de esta forma podría tener beneficios perjudiciales para la salud. En primer lugar, comer de pie supone que el cerebro bombee buena parte de la sangre al tren inferior del cuerpo, concretamente a las piernas. El aparato digestivo apenas absorberá esa sangre, por lo que después de la digestión podríamos sufrir dolores agudos en la boca del estómago. Además, normalmente cuando se come de pie se tiende a escoger un tipo de comida muy concreto, como el fast food, lo que aumenta el riesgo de obesidad. Aunque se queman hasta 50 calorías más que estando sentado, estas se recuperan rápidamente puesto que no nos sentiremos saciados y volveremos a comer nuevamente unas horas más tarde para aplacar el acceso de hambre.

Hormonas y aire

Por otro lado, comer de pie no solo acarrea consecuencias en el plano físico, sino también en el psicológico. Al estar de pie no bloqueamos la circulación de la sangre. Esto provoca que aumente la sensación de cansancio y que el cortisol, la hormona que genera el estrés, se abra paso por nuestro cerebro a una velocidad de vértigo.

Hormonas y aire
La barra del bar es uno de los ejemplos más habituales de comer de pie – dieta.com

Asimismo, comer de pie fomenta la aerofagia, o, lo que es lo mismo, que traguemos más aire de lo habitual. Esta circunstancia intensificará la sensación de falsa saciedad que comentábamos antes, obligándonos a regresar a la nevera pasadas las horas.

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